Sobre cómo me decidí a estudiar cocina



Colegio > Universidad > Trabajo > Viajes > Matrimonio y más trabajo. Esa fue la ruta que me tracé cuando apenas estaba decidiendo qué iba a hacer con mi vida, cuando ni siquiera había cumplido los 15 años.

Y es que todo estaba resuelto, y de hecho ya lo había logrado. ¿Pero qué pasa cuando esta ruta que te trazas ya no parece ser lo suficientemente satisfactoria? o ¿Qué pasa cuando una nueva pasión se te atraviesa en el camino absorbiendo tu fuerza creativa y llenándote con una calurosa satisfacción?
A mí, el amor que se me atravesó fue el de la cocina.

Un amor que si bien llegó a mi vida con la estridencia de un relámpago, ha ido creciendo en mí como un amor tardío y tranquilo como el de los viejitos.

Para ofrecer un contexto, puedo contarles que soy una profesional en Comunicación Social & Periodismo con 10 años de experiencia y hace unas semanas decidí dejar de lado mi plan de estudiar una maestría en una materia de la cual ya tengo un vasto conocimiento, para estudiar Cocina. Decisión tomada con el firme propósito de hacer lo que me gusta.

¿Qué qué voy a hacer con todo este conocimiento? Aún no lo sé. Que no va a ser fácil, lo tengo clarísimo; que voy a trabajar y estudiar al mismo tiempo, estoy dispuesta a asumirlo. Y no saben lo liberador que resulta hacer algo porque simplemente así se antoja.

El día que me medí el uniforme de la Escuela de Cocina sentí como que las cosas cobraban sentido y que todo lo que había pasado antes en mi vida me había encaminado hasta acá. Puesto que fuera de los horrorosos crocs que vienen con el uniforme, todo estaba en armonía con quien soy.


Comentarios